dimarts, 20 de novembre de 2012

invierno


El invierno ha llegado, y con él la jodida rutina, el frío, y la sensación de tristeza. Cada día ella se levanta sin ganas. ¿Para que hacerse ilusiones que van a acabar en nada? Si no espera nada de nadie, incluso de ella misma no va sufrir más, nadie va a poder herirla de nuevo, eso piensa ella y es lo que hace, nada de ilusiones, nada de proyectos, nada de recuerdos, como si de una máquina se tratara, fría por fuera y muerta por dentro.

Y él es cada día peor,  cada día más egoísta, cada día más extraño, cada día un poco más desconocido. Pero en su sonrisa aún hay algo de él, aún hay algo del chico que le prometió amor, del chico que prometió defenderla siempre, del chico que prometió que nunca la dejaría. Igualmente ella sabe que esa sonrisa hace tiempo que dejó de pertenecerle y que ahora otra disfruta de ella. La otra… como odia ver a la otra, con sus amigas, con su chico, con su vida, con todo lo que antes era suyo.

Y allí está , fría, dura y dibujando una sonrisa como una imbécil para evitar que se le note, para no tener que confesar que lo echa de menos. Apoyada en el pasillo ve pasar a sus amigos y parece que ella no está para ellos, como si al final hubiera desaparecido como tiempo atrás tantas veces había deseado. Pero ahora es diferente, ella quiere volver a ser la misma, pero se da cuenta de que eso es imposible porque ahora ya no hay nada de su anterior vida, en un instante todo a desaparecido.

Puede que ella hubiera estado demasiado tiempo cegada para no ver como las cosas iban cambiando, pero es que ahora de verdad quiere recuperar su sonrisa, su brillo en los ojos y su vitalidad y sobretodo quiere ser feliz. Y se da cuenta de que eso no va a pasar.

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